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Ética y Responsabilidad social

Ética y responsabilidad social

II Jornadas de RSU: Un diseño universitario para la responsabilidad social

Dec 12 2017

Las universidades españolas llevan tiempo trabajando en la definición y gestión de su responsabilidad social, en la respuesta ante la sociedad -ante sus grupos de interés- de los impactos generados en su organización, en la docencia, la investigación y la renovación de su compromiso social. Las II Jornadas sobre Responsabilidad Social Universitaria (RSU) e Investigación e Innovación Responsables (RRI por sus siglas en inglés) se consolidan como foro de encuentro, debate y reflexión sobre cómo implementar la gestión de la responsabilidad social en su organización y cómo establecer espacios de participación y diálogo entre las diferentes experiencias. La primera jornada se dirigirá a la discusión de las diferentes estrategias de institucionalización de la RSU, mientras que la segunda pondrá el foco en las innovaciones que están surgiendo en el diálogo ciencia-sociedad de cara a favorecer una investigación e innovación más responsables. De este modo, siguiendo el esquema de la primera edición, la primera sesión se centrará en el estado de la cuestión de la RSU, mientras que la segunda estará dedicada a la RRI.
Las jornadas están promovidas por el Comisionado del Rector para el Desarrollo de la Responsabilidad Social Universitaria y el Servicio de Comunicación y Publicaciones de la Universitat Jaume I, y cuentan con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

Call for papers

Desde el comité organizador de las jornadas nos complace invitarles a presentar propuestas de trabajos relativos a la responsabilidad social universitaria (RSU) y de la investigación e innovación responsables (RRI). Todas ellas podrán presentarse como comunicación o en formato póster. Los trabajos que hayan sido aceptados y remitidos a tiempo de forma correcta serán publicados con ISBN por la Universitat Jaume I.

Normas de presentación
Para la revisión y aceptación de los trabajos es necesario enviar un resumen de 300-400 palabras en formato .doc o .pdf a jornadasrsu@uji.es con el asunto «Comunicación II Jornadas RSU-RRI 2017». Se podrán presentar en español, catalán o inglés.

Comunicaciones
Las comunicaciones completas deberán tener una extensión máxima de 15 páginas y tendrán que ser redactadas siguiendo la plantilla propuesta.

Pósteres
El póster deberá incluir al menos el título de la comunicación, apellidos y nombre del autor/a/es y referencia a la universidad/institución
Los pósteres deberán presentarse en formato estándar A0 (118,9 x 84,1 cm).
Para la publicación de los pósteres aceptados se remitirá una adaptación del mismo en formato 15x21 cm y un texto de una extensión máxima de 10 páginas redactadas siguiendo la plantilla propuesta.

Presentaciones orales de comunicaciones y pósteres
La duración de las presentaciones orales de los trabajos seleccionados será de 5 a 10 minutos aproximadamente.

Matrícula

Participación sin comunicación: gratuita
Participación mediante presentación de comunicación o póster: 100 euros

Fechas clave

Primera llamada a comunicaciones. Del 12 al 23 de julio
Aceptación de propuestas (1ª fase). 24 de julio
Segunda llamada a comunicaciones. Del 25 de julio al 1 de septiembre
Aceptación de propuestas (2ª fase). 5 de octubre
Fecha límite de entrega de las comunicaciones completas. 14 de noviembre

Celebración de las jornadas

«La gestión de la RSU en las universidades»
29 de noviembre. De 10 a 19.30 horas
«Investigación e Innovación Responsables: innovación en el diálogo ciencia-sociedad»
30 de noviembre. De 10 a 14 horas


Social Responsibility Big Data: sistemas de monitorización y cumplimiento en la era los macrodatos

Dec 12 2017
Durante un congreso sobre responsabilidad profesional celebrado en Washington D.C el 30 de enero de 1971, el activista político Ralph Nader instó a los profesionales a monitorizar a sus empresas y a alertar cuando tuvieran constancia de prácticas destructivas o inmorales que pudieran dañar la salud tanto de éstas como de la sociedad. Esta «llamada a la responsabilidad» supuso el punto de partida del término whistleblowing —dar la voz de alerta—, un neologismo acuñado por el propio Nader para identificar y dar visibilidad a aquellas actitudes socialmente responsables y moralmente comprometidas que, llevadas a cabo por los directivos y empleados, buscan salvaguardar la salud de la sociedad en la que viven y de la empresa en la que trabajan.


Tras casi medio siglo de teorización conceptual y práctica, el whistleblowing ha logrado despertar el interés de la empresa gracias al apoyo y la promoción proveniente de normas, guías y estándares nacionales e internacionales, especialmente aquellos vinculados con la responsabilidad social. Entre otras, la norma ISO 26000 sobre responsabilidad social, que en su apartado 6.3.6 Asunto 4 sobre derechos humanos: resolución de reclamaciones y 4.4 Compromiso ético promueve “el establecimiento y el mantenimiento de mecanismos para facilitar que se informe sobre comportamientos no éticos sin miedo a represalias”. También el Global Reporting Iniciative G.4, que a través de los indicadores G.4-49, G.4-57 y G.4-58 insta a las empresas a que reporten sobre los sistemas de cumplimiento que utilizan para el desempeño de los objetivos en materia de responsabilidad social. 
Sin embargo, estas normas, guías y estándares han derivado hacia una aplicación e implementación sesgada y deficitaria del whistleblowing en el ámbito empresarial; decepcionante incluso. Especialmente, porque instan a realizar esfuerzos en la implantación de canales de alertas y denuncias de irregularidades ético-legal, pero no dicen nada sobre la necesidad de desarrollar e implementar sistemas de monitorización que permitan una vigilancia proactiva y constante del comportamiento esperado mediante la apertura de canales de comunicación entre la empresa y sus stakeholders. Con ello, desprecian su potencial como elemento transformador de la realidad económica y social, así como su capacidad para gestionar recursos intangibles necesarios para llevar a cabo una actividad económica como la confianza, la reputación, la afinidad o la responsabilidad.
En un sentido muy acotado, por monitorizar se entiende “Observar mediante aparatos especiales el curso de uno o varios parámetros fisiológicos o de otra naturaleza para detectar posibles anomalías” (RAE, 2014). Sin embargo, en un sentido amplio tal y como lo propuso Nader, la monitorización abarca aspectos legales, sociales, medioambientales y morales. Por ejemplo, el escrutinio del grado de satisfacción de las expectativas legítimas en juego; de los impactos económicos, sociales y medioambientales de su actividad; de los afectos de los grupos de interés; del nivel de confianza, afinidad o reputación alcanzado; la prevención de prácticas ilegales; etcétera. Es decir, monitorizar como acción de proteger, respetar y remediar tal como orientan los principios rectores del Marco Ruggie y de llevar a cabo una actividad empresarial en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tal como urge la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Tras casi medio siglo de teorización conceptual y práctica, el whistleblowing ha logrado despertar el interés de la empresa gracias al apoyo y la promoción proveniente de normas, guías y estándares nacionales e internacionales, especialmente aquellos vinculados con la responsabilidad social. Entre otras, la norma ISO 26000 sobre responsabilidad social, que en su apartado 6.3.6 Asunto 4 sobre derechos humanos: resolución de reclamaciones y 4.4 Compromiso ético promueve “el establecimiento y el mantenimiento de mecanismos para facilitar que se informe sobre comportamientos no éticos sin miedo a represalias”. También el Global Reporting Iniciative G.4, que a través de los indicadores G.4-49, G.4-57 y G.4-58 insta a las empresas a que reporten sobre los sistemas de cumplimiento que utilizan para el desempeño de los objetivos en materia de responsabilidad social. 
Sin embargo, estas normas, guías y estándares han derivado hacia una aplicación e implementación sesgada y deficitaria del whistleblowing en el ámbito empresarial; decepcionante incluso. Especialmente, porque instan a realizar esfuerzos en la implantación de canales de alertas y denuncias de irregularidades ético-legal, pero no dicen nada sobre la necesidad de desarrollar e implementar sistemas de monitorización que permitan una vigilancia proactiva y constante del comportamiento esperado mediante la apertura de canales comunicación entre la empresa y sus stakeholders. Con ello, desprecian su potencial como elemento transformador de la realidad económica y social, así como su capacidad para gestionar recursos intangibles necesarios para llevar a cabo una actividad económica como la confianza, la reputación, la afinidad o la responsabilidad.
En el pasado, la falta de interés de las normas, guías y estándares por la monitorización pudo deberse a la complejidad y falta de recursos tecnológicos para abordar con cierta garantía la monitorización de la responsabilidad de la gestión empresarial. Cuando en 1971 Nader apuntaba en esta dirección, la internet era todavía un proyecto de Estado en Norteamérica. Hoy, empero, la posibilidad de almacenar grandes volúmenes de datos —Big Data y Cloud computing— y el desarrollo de herramientas de análisis de macrodatos, —Big Data analytics— ha hecho que la monitorización no sólo sea posible, sino necesaria para poder desarrollar una actividad económica de forma eficaz y responsable; a la altura de aquello que el momento histórico exige.
Lo que se ha venido a llamar Big Data hace real, actual, vigente e irrenunciable la capacidad de articular cantidades extraordinarias de datos desde una numerosa y variada cantidad de fuentes, así como la capacidad de generar información relevante a partir de tales datos. En lo que respecta al ámbito de la responsabilidad social, —Social Responsibility Big Data— actualmente existen diversas y versátiles en su especificidad herramientas de análisis de macrodatos —Big data analitics— que pueden ser usadas por la empresa para monitorizar aspectos globales o concretos de ésta. Algunas de ellas de fácil acceso e, incluso, de muy bajo coste. Por ejemplo, para el análisis de documentación, legislación e informes relacionados con la responsabilidad social, destaca BigQuery de Google, una plataforma online de almacenamiento de datos que integra una herramienta de análisis Big Data. Para el análisis del nivel de compromiso de los stakeholders, destaca Kaushik, que utiliza una métrica basada en la identificación de las motivaciones, emociones y sentimientos que hay detrás de la confianza, la reputación, la afinidad o la cohesión. Para el análisis de la reputación corporativa, destacan Asomo, que combina técnicas de análisis semántico y de crowdsourcing; Socialmention, que calcula la reputación de la empresa en las redes sociales; y BlogPulse, que monitoriza los contenidos de todos los blogs del mundo para conocer cuál es la imagen de la empresa. Para el análisis interno y externo de las emociones y los sentimientos relacionadas con la empresa y la actividad que desarrolla, destacan Klout y PeerIndex, que rastrea datos de millones de espacios externos y en la información de la propia empresa, y Ciao, Swotti y TwitsObserver, que realizan minería de opinión para extraer información relevante de los comentarios realizados por los stakeholders en foros, webs, blogs, redes sociales, etc. Finalmente, para realizar una investigación y un seguimiento y control (monitorización) de las actitudes tanto de la institución, empresa u organización económica como de los stakeholders de éstas, destacan Socialmention, Google Insights, Social Report, Twitter Search, y Sysomos, entre otras muchas.
El uso actual del Big Data, empero, dista mucho del horizonte propuesto por Nader y muchos otros para las actividades económicas e incluso gubernamentales. Su uso meramente instrumental, como herramienta del control de la voluntad o el mero aprovechamiento de las matrices de opinión de los grupos de interés, especialmente de los clientes, pervierte el sentido inherente a la monitorización. Se ve socavada entonces su potencialidad como instrumento no sólo adaptativo, sino transformador de la realidad social; así como su capacidad para gestionar bienes intangibles como la confianza, la reputación, la afinidad o la reciprocidad. Por estos y otros motivos, es necesario trabajar en el diseño y aplicación de sistemas de monitorización y cumplimiento que, en el marco de la responsabilidad social y mediante la complementación de las herramientas de análisis de macrodatos con otros instrumentos de comunicación como los códigos éticos y de conducta, y los comités, líneas, auditorías y memorias de responsabilidad social, permitan a la empresa tanto un uso adecuado del Big Data como la inclusión de los stakeholders en el escrutinio del sistema y en la elaboración de los contenidos.
Patrici Calvo y Cristian Osal
12/07/2017


La Mesa de RSC pone en marcha un proyecto de acción social para la rehabilitación de viviendas de personas desfavorecidas

Dec 12 2017
La Mesa de la Responsabilidad Social Corporativa de Castellón integrada por empresas, ONGs e instituciones entre las que se encuentra la Universitat Jaume I ha puesto en marcha un proyecto de acción social dirigido a la rehabilitación de viviendas de personas desfavorecidas a través de las aportaciones voluntarias tanto económicas como materiales y de tiempo de trabajo. La primera acción que se está llevando a cabo dentro del proyecto es la rehabilitación de la vivienda de una mujer de 60 años, separada, víctima de violencia de género, sin trabajo estable y con tres hijas, dos de ellas con discapacidad.
Los objetivos del proyecto pasan por mejorar el hábitat de personas con escasos recursos económicos haciéndoles accesibles un mayor nivel de bienestar; eliminar barreras arquitectónicas a las personas con movilidad reducida que no dispongan de recursos económicos; rehabilitar viviendas propias o cedidas a las entidades sociales y empleadas en su actividad social; y sensibilizar a las empresas y a la sociedad de Castellón en materia de responsabilidad social. Las viviendas a rehabilitar son las propuestas por las distintas entidades sociales que forman parte de la mesa y para su selección se da prioridad a las que cumplan mayor número de objetivos establecidos.
La primera acción estará dirigida a la mejora de una vivienda propuesta por la Fundación Secretariado Gitano de Castellón. El mal estado de la vivienda y la falta de adaptación para personas en sillas de ruedas ha obligado a la familia a marcharse a otra casa que tampoco se encuentra correctamente adaptada. Tras la revisión y valoración realizada por diferentes profesionales de forma voluntaria, se han detectado diferentes necesidades de mejora como son la reparación del tejado de una habitación con riesgo de derrumbe, la impermeabilización de la terraza superior que causa importantes problemas de humedades, la adaptación de un baño para personas con movilidad reducida, la eliminación del resto de barreras arquitectónicas de la vivienda y la solución de las humedades de la planta baja.
El coste de la reparación se ha presupuestado en 12.000 euros y se llevará a cabo a través de aportaciones voluntarias. Las personas que deseen contribuir en el proyecto pueden hacerlo con la aportación de tiempo de trabajo o materiales, contactando con los coordinadores de la acción a través del correo francisco.escudero@gitanos.org, o bien realizar una aportación económica a través de la plataforma de crowdfunding establecida para la rehabilitación de esta vivienda en la web https://www.migranodearena.org/es/reto/16354/viviendas-solidarias/.
El grupo de trabajo de la Mesa de RSC de Castellón que ha puesto en marcha el proyecto está formado por Grupo UBE, BP Oil, Fremap, Afanías, Cáritas, Bricomart, Síndrome de Dow, Patim, Reinventhadas, Aspas, Fundación Secretariado Gitano, Fundación Gobalis y la Universitat Jaume I. La Mesa de la RSC tiene como objetivo la promoción de la Responsabilidad Social en la provincia de Castellón, tanto entre el tejido empresarial como en el seno de entidades públicas y organizaciones presentes en las comarcas castellonenses, afianzándose como punto de encuentro, de innovación, debate y acción para empresas y organizaciones.